No! No me he olvidado de mi tan dedicado y siempre actualizado blog. Ja. He estado en la Universidad, perdón… en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Desde el 15 de marzo del mes pasado ingresé –empecé mis clases- a la PUCP. No estaba nada entusiasmado. El sr. entusiasmo tocó a mi puerta una vez adentro del Campus donde no supe que todo sería como un jungla.
El primer día fue de la p*ta madre. Y tengo que admitirlo. La pasé muy bien, ya que la PUCP nos ofreció a todos una, literalmente, cálida bienvenida. La presentación y las palabras del rector fueron algo que, lastimosamente, no le importó a casi nadie. No diré que me importó, pero sí lo escuché. Después aparecieron ellos… como el momento más anhelado de la semana. ‘¡Bareto, Bareto, Bareto!’ - coreaban todos al unísono. Todas sus canciones hicieron que me mueva. La pasé muy bien.
Los demás días transcurrieron normales. No tuve ningún problema de adaptación ni de ubicación. Lo único que noté fue la rapidez escasa que tenía para algunas cosas. Es decir, tenía que ser mucho más hábil y rápido para sobrevivir en, lo que yo consideraría, una jungla. ¿Por qué una jungla? Porque todos se mueven buscando su beneficio (supervivencia). Que hay monos (gente) que está ahí comiéndose los piojos (haciendo vida social), sí… pero eso –a su momento- no tiene nada de malo. El punto es que hay cosas que debes hacer y, también, dar a conocer eso que has hecho porque en eso se basan tus experiencias. En eso se basan las luchas tácitas que todos vivimos día a día en ése lugar. Y puede que haya escrito tonterías, pero a mí me parece que todo se maneja así. Intervenir, fotocopiar, conversar, socializar y preguntar son tareas básicas de lo que yo considero la responsabilidad diaria.
Sé que no moriré en el intento: me estoy esforzando. Soy fuerte y responsable. Bueno… responsable. Pero adquiriré fuerza sin tener que comerle los piojos a nadie. #off