viernes, 26 de febrero de 2010

“Ya, ya. Gracias. ¡Siguiente!”

Sé que la mayoría conoce la súper popular serie de TV peruana ‘Al Fondo Hay Sitio’ y sé que saben del éxito del que gozó en su primera temporada durante el 2009. Un éxito de audiencia: punto peruano.

Para su segunda temporada convocaron a adolescente de entre 15 y 25 años a un ‘casting’ en la calle Los Mirlos (esp. del cine Alambra) en el distrito de Lince. Sí, es ahí donde se filma la exitosa serie peruana. Y yo, Josué Parodi, asistí a ése casting.

Todo empezó una cálida mañana de febrero. (No recuerdo el día, pero sé que no fue antes del 10) Estaba yo viendo mi –super relevante- telenovela ‘María la del Barrio’ (sau) cuando en letras muy pequeñas aparecía un mensaje, como de esos que pasan para avisar qué habrá en el noticiero o cuál es el nuevo ampay de Magaly, que decía: SI TIENES ENTRE 15 Y 25 AÑOS Y TE GUSTARÍA PARTICIPAR EN UNA TELESERIE VEN A […]. NO OLVIDES TRAER UNA FOTO. La pequeñez de las letras y la rapidez con la que pasó daban a entender que no querían que mucha gente se aparezca. Cuando terminé de leer el mensaje, sinceramente, no lo tomé en cuenta; pero un no sé qué me hizo llamar a mi padre y decirle: ‘Oye, hay un casting para una teleserie… ¿voy?’.

- Es tardísimo, papá. ¡Hay demasiada gente!
- No creas. Todavía falta que llegue mucha más gente. Vas a ver.

Eran, más o menos, las 9:10 a.m. y había alrededor de 1500 personas haciendo cola. La fila era tan larga. Todos querían fama. ¿Qué quería yo? En ese momento, largarme. No pertenecía a ése lugar; es decir, me conozco: no me gusta estar con demasiada gente y pensar en algo que no pasará. Y lo que no pasaría era que me escogieran para tener un papel dentro de la exitosa franquicia peruana ‘Al Fondo Hay Sitio’. Como a las 11 ya habíamos avanzado cuadra y media, y la gente murmuraba sobre la longitud de la cola, cuántas cuadras más había crecido y cuántas cuadras más había que recorrer para que lo evaluadores calificaran nuestras aptitudes para la actuación y el desenvolvimiento frente a la cámara.

Recuerdo haberle dicho a mi padre que ése día había sentido el peor calor de mi corta -pero significativa :3- existencia. Ya como al mediodía, mi padre, como era de esperarse, se había hablado con las 6 ó 7 personas delante y detrás de mí. Todos le preguntaban acerca de cómo iba a ser el casting, qué nos pedirían o qué haríamos. Él decía: “Mira, mamita. No sé. Pero de que debes saber actuar, debes saber cómo. Además debes llenar esta ficha que están entregando en la puerta. […]” Sí. Una de las cosas que más me gustan de mi papá, es que es muy pend*jo para algunas cosas y sabe cómo resolver los ‘problemas’. Todos los que iban a ingresar para ser ‘evaluados’ deberían llenar una ficha que le entregaron sólo a los que habían llegado a las 9 en punto. Pero, como estamos en el Perú, los revendedores ya estaban alertas y vendían las copias a 50 céntimos o a un sol. Por supuesto, mi padre ya tenía una para mí.

Foto x) -3484

Seguimos avanzando. Habían ya, alrededor de 3500 personas haciendo cola (sin contar a los que ya habían sido evaluados) y no, no exagero. El calor seguía igual de fuerte. Y mis ganas de entrar eran cada vez menores.
Las conversadoras chicas que se encontraban delante de mí, se reían, cantaban canciones de Tommy Portugal y Erik Elera, eran un poquitín achoradas, pero no eran feas; para qué. Mi papá les agarró tanto cariño que les guardó su sitio como en 3 ó 4 ocasiones. Se iban a comer, fumar … quién sabe. Después de 4 cuadras, ya hasta había tiempo para tomarse fotos.Foto x) -3486(2)

Una vez cerca (3 ó 4 cuadras), el caos estalló. Todos corrían por todas partes. Me empujaron. Las empujaron. Nadie empujó a mi papá. Pero la cola se desarmó y se formó otra. Ya no estaba en la misma posición. Estaba aplastado contra una reja. Una señora, ante los gritos y el alboroto, nos lanzó agua desde su cuarto piso. No me llegó a mojar. Mi padre gritaba y exigía orden.
- ¡¿Alguien la ha visto?! ¿¡Alguien!?
- No – le respondieron al unísono a mi padre varios de los que estaban siendo aplastados y de los ‘aplastadores’.
Si yo no fuese tan alto, me hubiera asfixiado. Algunas chicas (y chicos) gritaban y me agarraban fuerte los brazos y otras partes. Todos querían sobrevivir. Yo no quería perder mi sitio (de hecho ya lo había perdido cuando todos corrieron, pero no lo quería hacer otra vez). Mientras tanto, mi padre y otros civiles apoyaban (gritaban) para mantener el orden. Todos enloquecieron. Ahí me di cuenta de que ya no podía más, que era mejor irme y salir de ésa mier*a.

- No te vas a rendir ahora. Después de todo el tiempo que hemos estado esperando. Ya falta poco.
- Está bien. – dije poco decidido.

Cuadras adelante, ya sin mi padre y con más orden en la fila, me pregunté qué quería hacer realmente. ¿Conseguir un papel en una serie exitosa y volverme famoso? No podía decir que no porque, en parte, me gustaría; no mentiré. Pero, ¿era yo igual que toda esa gente que buscaba ser conocida? (No, no soy despectivo. Pero en ese entonces me sentí diferente de los demás.) No, o eso creo.
- Dicen que es de a dos. ¿Entro contigo?
- Ya, normal. ¿Has actuado antes? – dije.
- Sí. Con Aristóteles Piccho, en esta película – orgulloso, sacó de su bolsa de plástico un DVD que en la portada tenía la típica foto de un póster publicitario de una producción peruana.- He salido como en 16 escenas.
- Wow. Qué loco. Tienes experiencia, debe ser pan comido este casting para ti.
- Eso espero.

Finalmente, a las 3 de la tarde, ingresé por el amplio portón que daba a la falsa residencial. Supuse que para ese entonces ya los evaluadores estarían completamente desanimados y verían a la gente sólo por educación (compasión). Estaba ahí la capilla, la casa de ‘Teresita’ (sólo conozco a ella) y la de los ‘De Las Casas’. Él estaba muy nervioso, lo noté. Para este entonces, ya nos habían dado un simple libreto en donde, por decisión de mi ‘compañero’, yo interpretaría a la mujer y él al hombre (acepté porque no quería ponerlo más nervioso). Tres líneas, sólo tres.

Era nuestro turno, había visto cómo interrumpía a la pareja de adelante y les decía: “Ya, ya. Gracias. ¡Siguiente!”. Me encomendé al Señor. Soy muy creyente y positivo para esas cosas; nada soñador, realista pero positivo. ¿Entienden?
- ¿¡Es verdad que te vas de la residencial, Xime!?
- Sí, Giovanni. Es verdad. – Traté de ser lo más creíble posible.
- ¿¡QUÉ!? – sobreactuó. Mier*a. - ¿CÓMO QUE TE VAS?
- Es que no me siento cómoda (sau) aquí. Estoy como un mueble. Quiero irme, respirar otros aires.
Y en ese momento, vi cómo el examinador, por un breve lapso de tiempo se me quedó mirando. Supo que no era malo, que no estaba nervioso. Rápidamente, escribió en mi ficha, interrumpió la línea de mi ‘compañero’ y exclamó un: “Muy bien. Siguiente.”

Llegué a las 6 de la tarde a mi casa. La llame, le conté y, extrañamente, no exageré. Me doy cuenta que soy bueno, pero no quiero ser famoso de golpe. Quiero construir una carrera, una profesión. Quiero salir ante público y decirles que soy actor. Sé a lo que vengo y esto me gusta.

Y sí. Aunque no lo crean, yo tuve un 0.00045% de posibilidad de ser parte de la segunda temporada de ‘Al Fondo Hay Sitio’. Espero que a quienes hayan escogido, sean buenos. Sé que lo son.

No hay comentarios:

Publicar un comentario