miércoles, 9 de junio de 2010

Qué te digo.

Una y otra vez. Veo la ventana abierta. Nadie dice nada. Es como si nos miráramos y no queremos decirnos nada. Tú con los brazos cruzados. Yo te he decepcionado una vez más. La cagué, como siempre. La cagué.

Qué te digo. ¿Que lo siento? Sí. Ya lo dije. Pero sé que no sirve; que más de 5 veces te he venido con lo mismo. Que yo no cambio. Que parece que siempre será igual.

Miro la ventana de nuevo. Me hablas. Te hablo. Sé que no quieres hablarme; sé que no quieres saber de mí. O, mejor dicho, no quieres que estemos así. La pasamos tan bien. Soy un cobarde. Debí decirlo a tiempo y no generar todo esto. Qué te digo.

No pienso excusarme. No puedo excusarme. Sólo, no quise herirte. ¿No ves qué tan bien la pasamos siempre? Yo sé que esas cosas te van a doler; por eso, yo no quiero decirlas, ni antes ni después. Nunca. Pero deben decirse. Tú me lo sacaste. No debió pasar así. La cague. Y ahora qué te digo.

Tu display me encanta. Me encantas, me fascinas, estoy tan enamorado de ti. Quisiera saber qué piensas. Si me vas a perdonar, si ya no confías en mí, si piensas que esto ya no funcionará. ¿No funcionará? Yo quiero que sí. Qué te digo.

Me despido. Sonríes falsamente: sé que no lo haces. Que quieres llorar porque lo recuerdas, que te sientes como una tonta, que soy un huevón, que tal vez pienses que no cambiaré. Eres lo más grande que me ha pasado. Te hice llorar, de nuevo. Te tuve en mis brazos. No pensé que este día tan bello terminaría así. Me dices que me amas, a pesar de todo. Sonrío llorando. Escribo este post, quiero que lo leas, quiero que, de algún modo, sepas qué hice, cómo me siento.

No estás después, mi vida. No lo estás. Yo quiero conocerlos; no parece. Pero sí. Cree en mí. Ámame más y trata de sonreír. Yo te amo y quiero que volvamos a sonreír. Lamernos, ja. Te amo. La cagué. No quise herirte; sólo eso. Te has ido. ¿Qué hago aquí?

Miro la pantalla. 41 conectados. Ninguno me importa. Qué te digo.

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