viernes, 28 de enero de 2011

It's been hard

Es que la huevada ha sido saber qué cosa en realidad quiero hacer con mi vida. Y así diga que ya lo tengo decidido, yo sé que no es así. Que en el camino me daré cuenta, que, por el momento, no sabré con exactitud hacia dónde se dirige mi destino. Pero, también, sé que yo puedo direccionarlo; es decir, con cada decisión y paso, voy poniéndomela más clara. Voy desafiando esa oscuridad que se interpone, pero que, de algún modo, está a mi favor.

En los últimos meses, más me enfoqué en aprobar todo que en mí mismo. En no defraudar a papá y, aunque a veces no quiera admitirlo, a mis amigos también. Porque ellos lo hacen todo bien. Y aprueban y tienen buenas notas y saben cosas que yo no.
Lo bueno es que, a fin de cuentas, lo logré y lo hice bien. Pero el bichito que había decidido habitar en mí por unos dos o tres meses decidió picarme. Ahí, en el momento y lugar menos indicado. En la situación que menos manejable se le pudo a alguien presentar. Pero yo debía seguir mis instintos, como todos dicen, ¿no?... Eso es "lo correcto"... creo.

Eso hice. Lo comenté como algo difuso, pero luego fue tajante y categórico. Había tomado una decisión que no sé si cambiaría el destino o rumbo de mi vida, pero de que haría algunos cambios, los haría. Con todo y problemas, que no son necesarios involucrar, me apoyó -como sé que siempre lo hará. Mi padre es todo para mí. Ha hecho hasta lo imposible y a pesar de haber tomado algunas malas decisiones antes, ha sabido enmedarlas de la mejor manera: con su amor incondicional.

La historia aún no tiene final. Pero falta poco para saberlo. No tengo miedo; tengo ansias. Quizá el miedo venga después... quizá no. Me estoy preparando. No diré que saldrá como espero pero sí me siento orgulloso desde ya.

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